Entrevista Emilia Pereyra

30 de septiembre y 1 de octubre de 2006, Santo Domingo

Emilia Pereyra entrevistada por Cecilie Lønn.

Vamos a hablar un poco sobre el libro Cóctel con frenesí. ¿Por qué eligiste este título?

Realmente se me ocurrió el título porque un coctél es una bebida que tiene muchos ingredientes diferentes. Entonces pienso que la novela está compuesta por muchos ingredientes. La historia de Burundi por un lado y las otras historias pequeñas que aparentemente no tienen nada que ver, una con la otra ni con la historia de Burundi, y al final es como una cosa nueva, un coctél. Con muchos ingredientes y fuertes. El cóctel es una bebida que tiene algo que tiene un elemento muy fuerte, que es la historia de Burundi, aunque las otras historias pueden resultar fuertes también. A mí me vino la frenesí porque creo que todas las historias son fuertes y creo que puede provocar una sensación que todo es muy rápido y el frenesí es una expresión que indica que estás en estado de agitación. Cuando estás en frenesí, estás en agitación.

¿Cómo defines el tema principal, si tienes que elegir un tema en Coctél con frenesí?

Obviamente hay muchos temas, pero hay un tema que … el desgastamiento interior de él. Es una persona que tiene una lucha interior constantemente consigo mismo, y su personaje es muy triste, muy sombrío, atropado por su situación de pobreza, pero también por sus limitaciones de enfoque. Entonces pienso que el desgastamiento personal del personaje es unos de los temas fundamentales de la novela. Además del marco donde él actua, es el marco de la calle, de la pobreza del entorno está su propio exterior que yo creo que lo determina mucho, lo que él hace todos los días. Ser desambulado, sin norte, sin saber qué va a pasar realmente. Él no logra sobreponerse su situación interior. Pienso que su desgastamiento interior marca mucho la novela.

Las descripciones en el libro son únicas por la República Dominicana o se puede tratar de cualquier sociedad latinoamericana?

Pienso que es muy nuestro a pesar de que hay pobreza en otros escenarios. Pero pienso que el personaje es muy dominicano y que el entorno y la descripción del entorno de la novela retrata mucho el mundo de la pobreza dominicana. Tiene su … un marco muy tropical. Es un elemento muy presente en la novela.

Sí, porque empieza con el sol y termina con el sol…

Sí. Es un enfoque, que no lo había visto así, pero ahora que me lo comente realmente el sol está muy presente y la calle está muy presente, la sociedad que se puede ver físicamente, la basura, es un elemento que realmente está muy presente en la novela. La basura física y la basura interior.

Sí, me recuerdo de una naranja podrida…

Es una escena … Pero es algo que se puede ver aquí también. Aquí donde yo vivo, donde he dejado el vehículo hay unos estanques de basura, allí todas las madrugadas, todos los días de la semana, vienen personas a buscar en la basura. Y a las cinco de la mañana …. eso de buscar en la basura es un modo de vida para mucha gente, para ver lo que se puede comer o para vender lo que se puede. Es muy duro, pero es nuestro. Yo creo que la novela tiene muchos elementos que son parte de nuestro modo de vida como pueblo. Lamentablemente hay muchas cosas que tendríamos que haber superado ya, pero no ha sido posible. Quizás es una novela que desnuda una parte de la realidad dominicana. Porque la presión está tal cual. Yo traté de hacer un trabajo estilístico por el lenguaje y para mí era importante poderlo decir con belleza. Pero es la realidad. Quizás por eso me dijeron que era una apología de la pobreza. Pero yo creo que no es una apología, es contar lo que realmente pasa. A veces es feo, no queremos decirlo, pero está allí. Y tenemos que admitir que es parte de nosotros y yo creo que la literatura tiene que recoger eso también. Yo creo que es importante que la literatura cuente las cosas del momento. Son documentos que se quedan para siempre. Son documentos literarios. Puedes construir una época atraves de una novela, y cómo vivía la gente de una etapa de la vida de un país y la puedes reconstruír con una novela, así como la historia varía. . construír también la literatura que de algún modo retrata esa moda de vida de una parte de la población que sufre mucho. Todos sufrimos de algún modo, pero quizás hay aspectos que sufren más. Y tiene pocos recursos para vencer el sufrimiento.

Las partes entre medio, están relacionadas de alguna forma, o tienen relación con la historia de Burundi?

No. Aparentemente no tienen nada que ver. Pero el hilo conductor que podemos encontrar es que son situaciones extremas. Eso es el hilo conductor. Y si la analizas, son situaciones extremas que van viviendo protagonistas de diferentes tactos, de diferentes lugares, incluso el mundo no son cosas que suceden aquí. Ocurre en España, etc. Ocurre entre diferentes personas de generaciones que no tienen que ver, le pasa a una anciana, después le pasa a unos jovenes que se matan conduciendo un automóvil a gran velocidad de Malecón (de donde venimos). Entonces son situaciones extremas, esto es el hilo conductor.

¿La historia de Burundi es más relacionada a la realidad aquí y las historias son más generales?

La de Burundi es más vinculada a la sociedad dominicana. Es muy localista. Las otras historias son más universales. Pueden ocurrir aquí, pero también pueden ocurrir en Francia, Praga, Madrid, incluso hay algunas que yo no las situo geográficamente.

Pero la primera historia con el viejito de 90 años que… allí dices “La República”. Entonces se refiere a la República Dominicana?

Está inspirada en lo que fue la vida y trayectoría de un gran líder dominicano que se murió. Fue presidente como por 40 años. Me inspiré en esta persona que era así, tenía esta característica.

¿Quién era?

Joaquín Balaguer gobernó este país por más de 30 años. Comenzó a tener poder en la era de Trujillo. Nosotros tuvimos un dictador del 1930 al 1961, que fue cuando Trujillo cae o lo matan, nosotros decimos que lo ajusticiaron, lo mataron, el que hereda el poder es Balaguer, que había sido su colaborador estrecho entonces. No dice su nombre, pero es obvio, si algún dominicano lo lee, que es Balaguer. El contexto es dominicano. Un dominicano que lo lee inmediatamente pone la característica. Todos sabemos que él era así. Pero es el único caso de la política que yo se la puse en el libro. Después no hay otros casos así. Esto es un personaje del que ahora hay que preocuparse literariamente. Fue escritor también. Yo creo que la literatura tiene que preocuparse de él en algún momento.

¿Cómo te llegó la idea de tener a Burundi como personaje principal?

La idea de escribir una novela con el tema de la mendicidad, de un personaje que ambulara, que caminara por las calles y tuviese su historia vinculada a la pobreza, surge a partir de que yo hice, cuando estaba trabajando como reportera, unos reportajes sobre los mendigos. Entonces yo entrevisté a muchos mendigos para describir la vida de ellos, y sus razones para ser mendigos. Y durante muchos años yo me quedé con la idea de que allí había una novela. Y de hecho yo comenzé a escribir la novela. Y también la guardé. Y duró guardada como ocho años. La escribí a máquina cuando todavía no se utilizaba la computadora. Y un día, revisando la carpeta, me volví a latir la idea. Y hice que me transcribía todo a la computadora. Cuando la tuve en la computadora fue más fácil, entonces … la tuve en la computadora mucho tiempo sin dedicarme pero la idea como si seguía. Y el personaje de Burundi, es la visión, la imagen de un mendigo que yo conocí, que ví un día caminar en la calle con un perro muerto colgándole por la espalda, que es una de las imagenes de esta novela. Burundi es, digamos, un poco la imagen de ese personaje … que te pregunta, pero ¿porque un hombre hace eso? ¿Cómo puede ser posible? Es obvio que el hombre no tenía recursos para nada, era obvio, pero porque un personaje recorre la ciudad con un perro muerto colgándole la espalda? ¿Qué es lo que está pasando por esta cabeza? Entones a partir de allí comienzas a fabular y a construír una historia para este personaje. Él no me dijo que tenía todos esos problemas, claro, todo eso fue una parte de la imaginación. Todo su mundo interior, atormentado, que era muy fuerte. Burundi es metaficción detrás realidad. Siempre es así. Y muchas cosas sí que pasaron, porque como yo hablé con muchos mendigos. Mujeres que mendigaban me enteraban de sus violaciones, que había ocurrido con ellas en la calle. Y todo esto servía para alimentar la historia. Y fue poco a poco dándole forma y esto tomó muchos años. Esto lo escribí antes de que escribí El crimen verde y lo guardé allí y El crimen verde salió primero. Lo que pasa es que estaba con la mitad. Entonces se quedó allí. Y sin embargo siempre pensé que era un proyecto que tenía mucha fuerza, mucho potencial, pero hay que dejar que las cosas salgan cuando tienen que salir. El momento llegará. Así que pienso que es un libro que tiene algún tipo de voz, que es diferente a la de los otros libros.

¿En qué nivel tomó la decisión de poner las otras historias? ¿Esto fue claro desde el principio en el proceso o esta idea llegó después?

Inicialmente iba a ser un cuento. Era una historia corta, era lo que yo pensaba, pero la historia fue aumentando. Y la idea de tener otras viñetas, que son textos muy cortos, se tratan de tener un sentido redondo, que no le da nada extra. Pensé que podría ser interesante no solamente tener historias tan local como la de Burundi, sino un valor agregado, algo más que completara. Tenía el título, pero pensé que me faltaba algo para que el título me funcione. Era eso lo que me faltaba. Y la idea era que tenía que escribir sobre situaciones extremas para darle el sentido como más coherente. Yo decidí que tenía que ser situaciones fuertes, aunque aparentemente hayan unas que no son tan fuertes, pero cuando las analiza te vas a dar cuenta de que hay un drama en cada una. También lo hize como un ejercicio literario de hacerlo así.

¿Cómo han sido las reacciones del libro?

No he tenido muchas reacciones quizás porque el libro no salió en un buen momento del ambiente literario dominicano. Este libro sale cuando habían sacado practicamente todos los suplementos literarios del país. Los críticos que antes publicaban en los medios ya no publican, ya no hay crítica. Ya no tenemos espacio como para que se publiquen críticas literarias. Entonces nos hemos quedado sin espacio crítico en los medios por una coyuntura que tuvo que ver mucho con la economía. Los medios dominicanos pasaron por una crisis profunda que tuvo que ver con una crisis económica que vivió el país. Se fue todo lo que era el espacio para la literatura. Se quedó el deporte, la televisión … Y al nivel público así no te puedo decir que ha habido … sí, algún comentario ha habido, claro que sí, pero no como una crítica seria que enfoque el libro. No ha pasado esto como con otros libros. Sí he tenido comentarios de gente que lo ha leído. Alguien me dijo que era una apología de la pobreza, otras personas me han dicho que está muy bien escrita, que es muy encantador, está muy bien editada y todo, que tiene belleza literaria, a pesar de que se trata un tema así tan fuerte. Pero son comentarios. Siempre se espera que haya algo más profundo.

Pero la crítica o los comentarios no se tratan de Burundi directamente?

No, nada de Burundi.

¿Entonces, pasó lo mismo con él en el libro como en la calle? ¿Se quedó invisible?

Claro, no lo miraban en la calle. Pero bueno… ¿Qué te digo? Es un libro que tiene mucho camino que recorrer. En el futuro alguien lo enfoque. Quizás no ha sido visto todavía. Yo he pensado que el libro no iba a ser entendido por un público latinoamericano. Y cuando el editor me dijo que quería publicarlo yo le dije: “¿Tú estás seguro de que quiere publicarlo”? Yo no quería … Estuve a punto de decírselo, porque yo entendía que no iba a ser entendido. Quizás el silencio tiene que ver un poco con eso. Porque no es un libro simpático para nosotros. De pronto está restregando a la gente, lo que nosotros somos o una parte de lo que nosotros somos y estamos. Todo esto lo vemos todos los días. Yo salgo en la calle y encuentro cincuenta Burundis. Yo veo uno y sé que es un Burundi. Pero la mayoría de la gente sale y no le da la importancia que ese persona tiene o ese niño que es un futuro Burundi. Está mendigando en la calle una niña que es una futura Chucha. Yo entiendo que no podía ser agradable. De pronto se le ocurre escribir de la pobreza, pero ¿por qué? Es fuerte ver la vida de uno, donde no pasa nada. Pero bueno, me siento tranquila. Pero para mí fue muy fuerte escribirlo.

 ¿Cómo te sentiste cuando habías terminado Cóctel con frenesí?

En este caso fue como una sensación de ¿ahora qué? Con una sensación de soledad porque estás trabajando y las historias te acompañan. Para mí la literatura ha sido mucho acompañamiento. Y yo digo que siempre ha sido como una tabla de salvación porque yo siempre digo como si he visto la vida con mucho sentido porque puedo escribir literatura. Y si tengo una historia, tengo vitalidad. Tengo en qué ocuparme, pienso en el libro y lo puedo escribir mañana. La idea está dando vuelta todo el tiempo y tú estás buscando el momento para sentarte a escribir. Pero te sientes muy acompañada. Entonces cuando terminas la historia, la sensación de ¿ahora qué, cómo me acompaño? Ya no puedo seguir, ya acabé, pero por fortuna siempre vienen otras historias. Me tomo un par de meses y luego sigo. Siempre por suerte las ideas no se paran. Hay muchos motivos. Sales a la calle y encuentras historias. Pero fue muy interesante para mí hacerlo. Muy introspectivo también, porque busear en el interior de un personaje tú estás buseando en tu interior también.